Solo necesitaba correr cinco kilometros en una recien recuperada buena condicion fisica para recodar quien soy, para recordar quien habita debajo de esta piel.
A mis gatos no les ha gustado la marca de comida que les traje. Tuve que susbtituir temporalmente la que suelo darles. Es una tortura verlos acercarse al plato, mordisquear unas tres veces y luego rendirse. Tambien, en cierto sentido, es una tortura oir Ascencion de Coltrane en el dispositivo de minima calidad sonora. Mis gatos parecen desconcertados.
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