Que extraña calma. Que tristeza mas desconcertante. Como si un objecto preciado se hubiera desvanecido en humo de repente. Y tambien de repente viniera el conocimiento que era una alucinacion: seguis estando triste, pero sabes que ya no es real.
A mis gatos no les ha gustado la marca de comida que les traje. Tuve que susbtituir temporalmente la que suelo darles. Es una tortura verlos acercarse al plato, mordisquear unas tres veces y luego rendirse. Tambien, en cierto sentido, es una tortura oir Ascencion de Coltrane en el dispositivo de minima calidad sonora. Mis gatos parecen desconcertados.
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